domingo, 17 de junio de 2007

CASI UN SUSPIRO


El frío de la noche se viste con esta soledad que se aferra a mis huesos.

Las nostalgias se contemplan en el olvido,

y se disuelven una a una tras los recuerdos que antes eran

pensamientos, del no ser entonces, lo vivido.


Como tormenta que se detiene en la mirada llega el dolor…

Las lágrimas se empañan de sed y sudor;

las ansias retornan con la agónica angustia de una pena

que se descubre a las puertas de la muerte,

vestida para entonces de sombras y malestar.


Nada me basta por ahora.

Se recorren los sentidos al abandono de la esencia

tras iniciarse la batalla con el aire pesado;

que cae como plomo en los pulmones que se asfixian.

Y la muerte reclama aquel suspiro que se esconde para siempre

en la soledad del invierno que yace sin respiro…

casi prohibido,

como la muerte.


¡Ay!, el esqueleto se marcha presuroso abandonando la carne…

Y se viste de distancias que se interponen entre la piel que fue su abrigo.

Se viste de seda y mármol tras su propio llanto haberle quitado,

y arrebatado,

la escarlata apariencia que antes era su brillo.


¡Ay!, que el cuerpo se desvanece cuando le faltan los huesos.

Se torna sin quererlo en montaña y desperdicios…

Alimento de alimañas que se recrean sin extinguirse

hasta que llegue el polvo,

el retazo del tiempo definitivo y escrito.


Ya ves…

El frío de la noche se viste con esta soledad que se aferra a mis huesos.

Y se interpone entre mi mundo y el tuyo, casi como un suspiro…

Pero me tengo que ir entonces…

Sin que aparezca en la mirada aquel resplandor que me grita vivo…

Porque sigo siendo el fantasma que antes era…

Sin una esperanza…

Sin otro castigo.

jueves, 14 de junio de 2007

LA VIRGEN DE LOS SUEÑOS


Aquí en el mar, las noches se visten de fantasías…
Llegan los aromas vestidos de fantasmas que reclaman con furia sus voces,
y tu recuerdo se cobija bajo las siluetas de brumas silentes,
para disfrazarse de la furia intensa,
de oleajes desnudos de tranquilidad,
de vaivenes exclusivos en su entorno,
para contonearse en la nostalgia de un sueño que te piensa…


Es la necesidad, morada en sus orillas, la que te clama…
como tu presencia se viste de mi mente,
así son los recuerdos de esta noche pasajera,
obsequiada y reconstruida en los sueños de inclemencia e inconstancia,
de fantasías sin tiempo,
donde te amo.


Anoche fuiste un sueño en la tristeza de lo incierto…
Y he llegado hasta aquí, contigo,
¡Carente!...
¡Necesitado!...
Con la ilusión a cuestas y vacío con tu ausencia,
para rescatarte entre recuerdos y suspiros,
entre melancolías que se abrazan a mi alma,
mi Virgen de los sueños,
desesperada…


Habitas en lo que es tan nuestro,
en el sagrario que se torna corazón para dos cuerpos,
donde libres y desnudos la libertad se nos torna pasajera,
cuando se puebla de luz la mirada,
con nuestra presencia,
donde se ama…


Es el corazón el estallido furioso de la necesidad…
el convocar la nostalgia de un encuentro que nunca llega,
para quedarse contigo por un momento,
mientras se consume el tiempo en tu presencia…


Aquí estoy sumergido entre anhelos y necesidades…
entre búsquedas y silencios
me torno rostros pasajeros que vienen y marchan,
aquella avecilla –por ejemplo–,
que se detiene en la mirada con la sutileza de un silencio que me habla…
O, aquel árbol que aguarda su primavera,
para vestirse consigo mismo del color de su alma,
tras renacer nuevo,

después de la larga espera en donde aguarda su esperanza…


Aquí estoy, mi Virgen de los sueños,
necesidad y nostalgia,
con el alma intacta de sentimientos que no conoce…

Una tristeza se desborda en la mirada,
y el interior un llanto que estalla en los ojos,
desde los que escapa,
mientras se recrea en la distancia de un mar que yace sin calma,
vestido de recuerdos,
de desesperanzas…


Aquí estoy mi Virgen de los sueños…
Con la nostalgia abrigada entre humos de cigarros,
entre recuerdos inciertos que se cohíben entre cervezas,
y con el silencio herido en el alma…
¡Vaciedad del interior que se graba contigo!
Hasta la espera presurosa que reniega sin calma.


Aquí estoy…
Necesidad incierta de lo prohibido…
Desvelo de noches sin ti ante la espera que yace en la inconciencia…


Anoche naciste en la fantasía de ser virgen o mujer…
¡vestida de sueños!
¡abrigada de nostalgias!...


Ahora mi alma es rostro de primavera,
en el que te quiero y pienso,
tras sentirte sin amarte,
-aunque no lo quiero-,
en la libertad de un sueño en donde renaces siempre nueva…
¡Silente!
¡Mujer sin tiempo!¡Sin desvelo!

SOY EL TIGRE DE LA TRISTEZA


Soy el tigre de la tristeza que se aferra a la melancolía,
a la nostalgia,
a los desazones del desierto en que yace el alma;
donde el corazón es develo y agonías,
pasiones inclementes de muerte,
soledades angustiosas que abaten sus dientes,
necesidades hambrientas de descanso,
multiplicidades incesantes de muerte,
ingratitudes intensas de desconsuelo,
mansedumbres de lo salvaje-fiero que piden permiso para serlo,
mientras se viste con su cuerpo la nostalgia,
de un felino en desdicha,
que por amor se muere.


Soy el tigre que se viste con la tristeza…
Que se adorna en sus garras la melancolía,
después de atraparla con su montaraz impaciencia,
después de congelarla en los ojos que desarman al corazón
que le contempla con tanta pena,
cuando yace herido y sombrío.


Soy el tigre que yace en lo tenebroso…
Vestido con la tristeza de mil batallas que lleva a cuestas,
sobre su alma,
rescatando ecos y sonidos que se dispersan por el tiempo,
que invaden el recuerdo,
que se quedan sin nada tras llevárselo todo en el pensamiento que muere,
justo antes de haber nacido.


Soy el tigre de la tristeza…
Salvaje animal que vaga sin esperanzas,
intentando despojarse de su sed felina que vaga cansada
bajo el peso de su cuerpo,
con los tormentos del ayer que es silencio sin esperanzas,
necesidad angustiosa de una vida que se desangra,
al cuajarse entre sus manchas la garra fatal del tiempo sin historia,
como lluvia de primavera vestida de otoño,
frialdad que duele en lo profundo de lo incierto,
mansedumbre sumisa en las desganas,
vestidas de nada.


Soy el tigre que aborda el tren de la tristeza…
Un viaje incierto en que pueda intercambiarse por un cachorro,
pero,
no es más que sueños…
Al final,
¡ya lo ves!...
Sigo siendo aquel tigre triste y herido,
sediento de esperanzas que se consumen en el olvido…
En la mirada una veta de cansancio se apresura a callarlos,
presagiando el tiempo que se acaba después de haber vivido…¡Sin nada!

lunes, 11 de junio de 2007

PUREZA SIN FIN ES TU PALABRA EN MI ALMA…


Y un destello que se abriga en mi pecho
como la claridad de aquella noche en que reinan tus ojos,
¡en que se encienden!
con una intensidad que brota de tu alma,
que es mi alma.


Pureza sin fin es tu palabra…


Me embarco hacia tu ser interno
que se traduce en las palabras, con la propia vida
que nos compartimos, siempre libres,
del nacer y ser,
del estar y habitar,
del amar y conjurar tu alma en mi alma,
por las palabras.


Ay, amor…
que la pureza es tu palabra en mi alma…
Aquella delicia que dejas en mis labios suspendida de un beso,
néctar sagrado;
esencia de los mismos dioses que nos contemplan con celos,
al equipararnos a ellos cuando amamos.


Ay, amor…
que la pureza sin fin es tu palabra en mi alma…
El eterno traducirte en mis manos y yo en tus manos,
con la fragilidad del tiempo que se nos termina, y marchamos,
con la esperanza de mirarnos al nuevo día,
esperanzados.


Pureza sin fin es tu palabra en mi alma…
Y es divino el amor cuando se contemplan
los ojos de quien ama en los de quien nos es amado…
Como tú en mi tiempo sin perdernos la esencia,
¡sin opacarnos!…


Es la libertad de aferrarnos mutuamente sin tiempo ni medida,
suspendidos en los labios,
en las manos,
en la piel,
en el alma…
Como tú y como yo…
Sin desvelos…


Siendo pureza en la medida en que amamos.
Pureza sin fin es tu palabra en mi alma…
Y me visto contigo cuando me siento pleno y vacío,
cuando me torno niño herido y desesperado,
¡agonizando!...
necesitado de ti, porque estoy incompleto,
porque tu todo es mi todo,
y tu nada mi nada…
al entregarnos…

sábado, 9 de junio de 2007

ANTE LA POSIBILIDAD DE MI PARTIDA


He decidido emprender mi rumbo hacia Neverland.
Empaqueto mis tristezas,
las envuelvo con las lágrimas,
las amarro con la soledad,
y me las cargo al hombro.

Las llevo muy cercanas a los silencios que me hablan sin quererlo,
pero,
¿qué puedo hacer?,
si tengo que viajar hacia Neverland,
sin ningún compromiso.


He decidido entonces, emprender mi rumbo a Neverland…
Abrazarme a la melancolía para saberme vivo,
mientras me perfumo con las nostalgias de aquel entonces
en que se hizo la vida,
mientras amaba.


He decidido viajar a Neverland para guardarme en el olvido.
Es tan desoladora la pasión que se desborda desde el alma,
sin que pueda saciarla siquiera,
sin que pueda darle un respiro.


Ay, que he decidido empacar mis maletas con el tiempo,
y emprender entonces,
nuevamente,
sin saberme cuándo será el regreso de este viajar peregrino,
de aquel lugar en donde existe Neverland,
que me brinda su abrigo.

He decidido entonces, emprender mi rumbo a Neverland…
Quiero sostener bajo las penas tu presencia.
Me la llevo conmigo…
Para saborearla en el recuerdo de la belleza que ha sido
ser,
existir,
habitar,
y estar contigo.


Ay, amor…
que he decidido emprender mi rumbo a Neverland…
para encontrar mi camino…
Sin la tristeza…de mi errante destino.

viernes, 8 de junio de 2007

LAS VOCES SE OSCURECEN EN EL ALMA


¿Por qué te detienes alma mía en los rincones del silencio?
¿Por qué te desangras gota a gota,
mientras el corazón no encuentra consuelo?


Los silencios yacen como murmullos en el cuerpo.
Se elevan como sonámbulos despiertos en la nada,
y se aventuran a agotar la sed de aquel amor que es incierto,
al trasladarse lentamente sin soñarse,
despierto o dormido,
acaecido en las paredes de la nostalgia,
en los brazos de la melancolía,
en la sequedad de las lágrimas.


¿Por qué te detienes alma mía en los rincones del silencio?
¿Por qué te desangras gota a gota,
mientras el corazón no encuentra consuelo?


Las voces se oscurecen en la ausencia de palabras sin estallar en gritos.
Se aferran a las cuerdas de la garganta,
y se piensan sin haberse sido o sentido,
sin una pena que se aferra a la pasión desolada de la soledad
que nunca quiso.


¿Por qué te detienes alma mía en los rincones del silencio?
¿Por qué te desangras gota a gota,
mientras el corazón no encuentra consuelo?


Los encuentros y desencuentros se visten de excusas
tras esconderse detrás de la mirada;
se socorren sin tiempo,
sin medida,
y se reclaman, al revestirse de circunstancias.


Ay, que el alma se detiene en la inconsistencia…
Empaco por esta vez mis maletas.
Y me embarco sin rumbo,con el alma enamorada.

jueves, 7 de junio de 2007

CON EL ALMA SUSPENDIDA EN LAS MANOS


Con el alma suspendida en las manos se detiene la tormenta del corazón…
el amor es agonía perpetua en la mirada,
y los vacíos se consumen las palabras,
el llanto matinal de la vida misma,
las penas que se trasladan una tras otra,
mientras contemplo absorto,
perdido,
distanciado de mí mismo,
aquella avecilla en la repisa de la ventana,
¡sola!,
triste,
a medio morir…


Antes eran dos…
ahora sólo queda una,
y en su pena se contempla tras las alas el vuelo marchito de su historia…
el vagabundo pordiosero que se lanza a la deriva,
para explorar tras nuevos corazones aquella sensación
que retorna a la muerte,
para nunca más levantarse…


Sin nada…
sin nada yace la vida misma tras los cristales de la mirada,
empañados con la lluvia pasajera,
de la oscuridad gris que se muerde en los residuos del ser
para no estallarse en avalancha imparable…


Desierto de sombras y nostalgias…
Soledad que reclama las veces que se aferran al ser
las ocasiones para sentir que vive…


Al final,
nada y palabras son la misma cosa…


Por un momento me reservo el olvido…
Muchas gracias eternidad,por haber vivido…