lunes, 11 de junio de 2007

PUREZA SIN FIN ES TU PALABRA EN MI ALMA…


Y un destello que se abriga en mi pecho
como la claridad de aquella noche en que reinan tus ojos,
¡en que se encienden!
con una intensidad que brota de tu alma,
que es mi alma.


Pureza sin fin es tu palabra…


Me embarco hacia tu ser interno
que se traduce en las palabras, con la propia vida
que nos compartimos, siempre libres,
del nacer y ser,
del estar y habitar,
del amar y conjurar tu alma en mi alma,
por las palabras.


Ay, amor…
que la pureza es tu palabra en mi alma…
Aquella delicia que dejas en mis labios suspendida de un beso,
néctar sagrado;
esencia de los mismos dioses que nos contemplan con celos,
al equipararnos a ellos cuando amamos.


Ay, amor…
que la pureza sin fin es tu palabra en mi alma…
El eterno traducirte en mis manos y yo en tus manos,
con la fragilidad del tiempo que se nos termina, y marchamos,
con la esperanza de mirarnos al nuevo día,
esperanzados.


Pureza sin fin es tu palabra en mi alma…
Y es divino el amor cuando se contemplan
los ojos de quien ama en los de quien nos es amado…
Como tú en mi tiempo sin perdernos la esencia,
¡sin opacarnos!…


Es la libertad de aferrarnos mutuamente sin tiempo ni medida,
suspendidos en los labios,
en las manos,
en la piel,
en el alma…
Como tú y como yo…
Sin desvelos…


Siendo pureza en la medida en que amamos.
Pureza sin fin es tu palabra en mi alma…
Y me visto contigo cuando me siento pleno y vacío,
cuando me torno niño herido y desesperado,
¡agonizando!...
necesitado de ti, porque estoy incompleto,
porque tu todo es mi todo,
y tu nada mi nada…
al entregarnos…

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