jueves, 14 de junio de 2007

SOY EL TIGRE DE LA TRISTEZA


Soy el tigre de la tristeza que se aferra a la melancolía,
a la nostalgia,
a los desazones del desierto en que yace el alma;
donde el corazón es develo y agonías,
pasiones inclementes de muerte,
soledades angustiosas que abaten sus dientes,
necesidades hambrientas de descanso,
multiplicidades incesantes de muerte,
ingratitudes intensas de desconsuelo,
mansedumbres de lo salvaje-fiero que piden permiso para serlo,
mientras se viste con su cuerpo la nostalgia,
de un felino en desdicha,
que por amor se muere.


Soy el tigre que se viste con la tristeza…
Que se adorna en sus garras la melancolía,
después de atraparla con su montaraz impaciencia,
después de congelarla en los ojos que desarman al corazón
que le contempla con tanta pena,
cuando yace herido y sombrío.


Soy el tigre que yace en lo tenebroso…
Vestido con la tristeza de mil batallas que lleva a cuestas,
sobre su alma,
rescatando ecos y sonidos que se dispersan por el tiempo,
que invaden el recuerdo,
que se quedan sin nada tras llevárselo todo en el pensamiento que muere,
justo antes de haber nacido.


Soy el tigre de la tristeza…
Salvaje animal que vaga sin esperanzas,
intentando despojarse de su sed felina que vaga cansada
bajo el peso de su cuerpo,
con los tormentos del ayer que es silencio sin esperanzas,
necesidad angustiosa de una vida que se desangra,
al cuajarse entre sus manchas la garra fatal del tiempo sin historia,
como lluvia de primavera vestida de otoño,
frialdad que duele en lo profundo de lo incierto,
mansedumbre sumisa en las desganas,
vestidas de nada.


Soy el tigre que aborda el tren de la tristeza…
Un viaje incierto en que pueda intercambiarse por un cachorro,
pero,
no es más que sueños…
Al final,
¡ya lo ves!...
Sigo siendo aquel tigre triste y herido,
sediento de esperanzas que se consumen en el olvido…
En la mirada una veta de cansancio se apresura a callarlos,
presagiando el tiempo que se acaba después de haber vivido…¡Sin nada!

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